La pissarra

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dilluns, 9 d’abril de 2012

Tú eres la causa de tu buena suerte

Hoy os quiero hablar del concepto "suerte", de lo que representa la suerte en nuestra vida cotidiana y deportiva. Este tema suscita variedad de opiniones, hay quien cree mucho en ella, que lo basa prácticamente todo para que aparezca, hay quien no cree en ella y desconfía de su existencia, y otros, en los que me incluyo, que creemos que la suerte puede aparecer pero que no realizamos ningún trabajo específico para que ésta aparezca porque el el mero hecho de trabajar facilita su aparición.
Soy de los que piensa que la suerte es para quien se la trabaja, para quien crea todas la oportunidades para que esta suerte pueda aparecer. Muy a menudo decimos que la persona que le ha tocado la loteria ha tenido suerte, y no digo que no, pero algo tendrá que ver si ha comprado multitud de números. Tendrá mala suerte la persona que pierde el tren por un minuto? Yo creo que habrá hecho méritos para que esta mala suerte entre en escena si se ha levantado tarde.
Este concepto se puede trasladar en el ámbito deportivo. Imaginémonos la tipica jugada en la que hay dos rebotes y la pelota acaba tocando en el palo y entra a gol. Podemos pensar que ha habido buena suerte, pero es posible que esta buena suerte la hemos trabajado porque hemos tirado 25 veces a puerta, si no chutamos o lanzamos nunca, será imposible que la buena o mala suerte aparezca.

Solo quería dar mi opinión personal sobre este tema, donde creo que lo mejor es no obsesionarse con la suerte y trabajar, trabajar y trabajar para dar oportunidades a que la buena suerte acabe saliendo, si es que tiene que salir!

Os invito a la lectura de ésta fábula que forma parte del libro "La buena suerte" de los autores Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes, que nos habla precisamente de lo que os he comentado. Espero que la disfrutéis porque la moraleja es maravillosa:




LA LEYENDA DEL TRÉBOL MÁGICO

En un castillo de un reino desconocido vivía un mago sabio llamado Merlín y unos cuantos caballeros. Un día merlín les propuso un duelo: “he sabido que en nuestro reino, en un plazo de siete noches, nacerá el trébol mágico que da infinita suerte en la vida, este trébol nacerá en el bosque encantado”. Al oír esto muchos caballeros abandonaron la sala porque era imposible encontrar un trébol en medio de un bosque tan extenso. Todos se marcharon menos dos: Nott y Sid.
Ambos caballeros decidieron ir en busca del trébol que daba la suerte ilimitada. Al llegar al bosque ambos fueron a buscar al gnomo, ya que era el único que podía saber donde se encontraban las raíces del trébol, a ambos les dijo que era imposible que creciera un trébol en estas tierras. Nott se fue impactado por las palabras del gnomo, en cambio Sid le pregunto cuales debían ser las condiciones de la tierra para que creciera el trébol y este le contesto que la tierra tenia que estar oxigenada, es decir revuelta. Dicho esto Sid se fue y en unos pocos palmos cuadrados revolvió la tierra y pasó la noche.
Al día siguiente ambos caballeros acudieron a la Dama del lago para ver si les proporcionaba alguna pista. La Dama del lago era una dama muy bella pero que tenia que trabajar día y noche para que el lago no se desbordara y para ello hacía que el agua se evaporara porque ningún río salía del lago. Y le preguntaron “¿pueden crecer tréboles mágicos en este bosque?” ella les contesto que no. Nott se fue enfadado y empezó a pensar que Merlín les había engañado, dio media vuelta y se fue. Por otro lado Sid le preguntó cuanta agua necesitaba un trébol mágico para poder crecer, y la Dama le dijo que agua en abundancia era lo necesario. Entonces Sid le propuso un trato en que los dos ganaban “si tu me dejas hacer un río a partir de este lago para conseguir agua yo conseguiré regar el trébol y tu no tendrás que trabajar tanto” la Dama del lago aceptó encantada.
Cuando el río estuvo acabado, Sid acudió a la Secuoya, la reina de los árboles a la cual ya había visitado Nott con anterioridad, pero este se había marchado ya que le había dicho que no era posible que creciera un trébol. Ya que era el primer árbol en nacer de todo el bosque y por lo tanto el más sabio Sid le preguntó. “¿ha nacido alguna vez en este bosque un trébol?” a lo que la Secuoya respondió que no porque los tréboles necesitan la misma cantidad de luz que de sombra y en el bosque encantado todo era sombra incluso de día. Dicho esto Sid se fue a su huerto que ya tenía la tierra oxigenada y el agua necesaria, y pensó que al día siguiente podaría las ramas puesto que estaba cansado. Pero recordó que su abuelo le dijo una vez “no dejas para mañana lo que puedas hacer hoy” se dispuso entonces a podar las ramas muertas de los árboles para que los rayos del sol pudieran pasar a través de las ramas.
Sid pensaba que ya tenía todos los factores para que su trébol creciera, pero no sabía si la tierra, el agua y la luz eran los únicos condicionantes del crecimiento de un trébol mágico. Por eso decidió subir a la cima de la montaña mas alta del bosque para ver si encontraba algo que se le pudiera haber olvidado. Una vez en la cima, Ston, el rey da las piedras le dijo “tu debes ser el otro caballero que busca el trébol mágico, pues debes saber que un trébol mágico no pude crecer en las rocas”. Sid entonces entendió que no había quitado las rocas del terreno que tenía preparado para el trébol. Sin perder más tiempo acudió a su huerto y quitó todas las piedras.
Esa misma noche Nott y Sid se encontraron y cuando Sid le explicó lo que había hecho Nott se burló de él y dio media vuelta para buscar un sitio donde poder dormir. Cuando Nott calló dormido, la bruja Morgana y su búho lo despertaron, entonces Morgana le dijo “Merlín te ha engañado, os ha enviado a este bosque para que lo busquéis aquí pero el trébol nacerá en el jardín del palacio a cambio de esta información quiero que mates a Merlín.” Nott sin pensárselo se fue con su caballo al palacio dispuesto a matar a Merlín. La bruja Morgana más tarde despertó a Sid para contarle otra de sus mentiras pero Sid no la escuchó, porque creía ciegamente en lo que le había dicho Merlín.
Mientras que Sid, sondeó, pero creó las condiciones para que ese trébol mágico naciera, él no estaba convencido de que en aquel pequeño trozo de tierra que él había escogido naciera el trébol, pero así fue, y al cabo de 5 días, nació ese trébol justo en el lugar en el que Sid había hecho llegar agua para regarlo, quitó piedras y ramas para que le diera sol y sombra.... La bruja intentó vender la suerte para que Merlín no se saliera con la suya. Nott que ya estaba ofuscado se la creyó y fue en busca de Merlín para matarlo, mientras que Sid no le hizo caso y siguió su camino, no creyó en la suerte pasajera.
Cuando Nott encontró a Merlín en su castillo, para matarlo por embustero, y ofuscado porque no había conseguido lo que quería, se dió cuenta que Merlín había hecho embaldosar todo el Jardín de palacio para que Nott se diera cuenta que no estaba mintiendo, si no que la bruja lo había engañado, la predicción era cierta, sólo había que crear las condiciones para que el trébol naciera tal y como hizo Sid.
Sid volvió al castillo a enseñar los tréboles mágicos de cuatro hojas a Merlín.



De ésta fábula podemos sacar las reglas de la buena suerte:

1ª La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti. La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

2ª Muchos son los que quieren tener buena suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.

3ª Si ahora no tienes buena suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la buena suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

4ª Preparar circunstancias para la buena suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la buena suerte.

5ª Si dejas para mañana la preparación de las circunstancias, la buena suerte quizá nunca llegue. Crear buena suerte requiere dar un primer paso... ¡dalo hoy!

 6ª Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la buena suerte no llega.

7ª A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

 8ª Nadie puede vender suerte. La buena suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte.

9ª Cuando hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la buena suerte llegue confía.

10ª Crear buena suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: siempre esta ahí.


 Y ahora, ¿Quién quieres ser, Sid o Nott?


@Gerard_Artigas

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