La pissarra

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dijous, 16 de febrer de 2012

Un Erasmus de Futbol Sala

Aquí us deixo una notícia publicada avui a La Vanguardia, escrita pel periodista Oriol Dotras que parla sobre dos joves jugadors que vaig tenir la sort d'entrenar aquests dos últims anys:


ORIOL DOTRAS
Barcelona

Muy pocos deportes en España han mantenido la constancia en sus resultados después de tocar el cielo como lo ha hecho el fútbol sala, una de las prácticas deportivas que goza de mayor salud en este país y que la pasada semana fue protagonista por la consecución del sexto europeo a nivel de selecciones.
El alto nivel competitivo en esta disciplina de los jugadores españoles permite que puedan probar experiencias en el extranjero. Sobre todo los amateurs, que buscan una oportunidad para demostrar su talento en otros países europeos o que, por el simple hecho de estudiar fuera, complementan la carrera con este deporte en las máximas divisiones de países como Holanda o Bélgica. Este es el caso de dos chicos de Arenys de Munt que se encuentran este año en Gante de Erasmus, y un estudiante de Geografía que vivió una experiencia similar el año pasado en Ámsterdam.



Arnau y Aitor descubrieron en un entrenamiento de la temporada pasada en el equipo de su pueblo –actualmente en Tercera División- que compartirían destino este año. "Dídac Plana, portero del Umacon Zaragoza y con quien coincidimos en el filial del Barça, conocía a un chico que había jugado en Bélgica y me pasó el contacto del coordinador del Salaam Mechelen, equipo situado en la zona flamenca. Fuimos a probar y con un entreno decidieron que me quedara. Aitor se unió al equipo al cabo de unas semanas, cuando llegó un nuevo entrenador", explica a la LaVanguardia.com Arnau, estudiante de Economía.
El futsal de Bélgica es muy diferente del que estamos acostumbrados a ver en España. "No tiene nada que ver un juego con otro. No tienen la escuela que tenemos aquí. Desde pequeños nos enseñan movimientos, jugadas de córner, de falta, salidas de presión o jugar de cinco en cualquier parte… y allí, como mucho, en nuestro equipo tenemos una cosa de cada", asegura Aitor, que cursa los estudios de Ingeniería Industrial.
Bélgica, que acogerá la próxima Eurocopa en 2014, es un país donde el fútbol sala todavía está en vías de profesionalizarse. Muestra de ello es el poco control federativo, ya que cuando el encuentro no se televisa, jugadores de fútbol de buen nivel juegan de manera irregular con algunos equipos de la liga. Otro ejemplo es el desorden táctico dentro de la pista, algo básico para el buen funcionamiento de este deporte. Además, muy pocos futbolistas viven de este deporte salvo los que juegan en los equipos punteros, que tienen un nivel parecido a la Segunda y Segunda B española.

El Salaam Mechelen, un equipo de media tabla baja, entrena un día a la semana y juega los viernes por la noche. Después del partido, existe un ritual parecido al 'tercer tiempo' del rugby que da un aire más familiar a la liga: "Cuando termina el encuentro, el equipo local siempre invita a cenar al rival y comemos conjuntamente. Es algo que me sorprendió bastante", recuerda Arnau.
La remuneración que reciben es insuficiente para vivir, aunque sirve para cubrir gastos: "Nuestro sueldo va en función de los resultados. Cobramos un mínimo por entreno y por partido, y si los resultados acompañan, las primas aumentan", cuenta Aitor. "Nos pagan el desplazamiento y para subsistir durante el Erasmus está bien. Ganamos lo mismo aquí con una victoria que en el segundo equipo del Barça en un mes. Además, tenemos compañeros que envidian nuestra situación, pues tienen que pasarse el día lavando platos para ganar 40 euros cuando nosotros lo ganamos en un partido. No es mucho dinero, pero ayuda a pagar el piso y alguna cerveza", añade Arnau.

La oportunidad de seguir jugando en las primeras divisiones de Europa cuando uno va a estudiar en el extranjero no deja de ser una buena opción para aquellos que, con un cierto nivel, quieren seguir disfrutando de este deporte y sacarse un dinero. La temporada pasada, dos jugadores del Sant Cugat -también en Tercera- vivieron una experiencia similar en un conjunto de Amsterdam. Uno de ellos, Ricard Ferrer, cuenta que no cobraron pero sí tuvieron pagado el alojamiento durante todo el año. Además, coincide con los 'belgas' en el pobre nivel táctico y en el bajo ritmo de balón en las pistas. Aunque les ofrecieron seguir, finalmente regresaron y vuelven a jugar en Catalunya.

Es más que probable que ninguno de los dos estudiantes de Gante regresen una vez finalizada la beca. Aitor asegura que le gustaría estar unos años más en Bélgica si encontrara trabajo y lo pudiera complementar con el fútbol sala: "Visto como está todo en España, si tengo la suerte de encontrar un empleo relacionado con mi carrera me gustaría quedarme un tiempo más para adquirir experiencia y seguir disfrutando de mi gran hobby". Por su parte, Arnau terminará el año próximo la carrera en China: "Sé que aquí no voy a encontrar trabajo y creo que es la mejor decisión que he podido tomar. Eso sí, tan pronto como pueda buscaré un equipo para seguir haciendo lo que más me apasiona".
 
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